Otro país es posible

Por: Javier Vélez Arocho

Hace varios meses regresamos de un viaje por Suiza, país europeo de casi 16,000 millas cuadradas de extensión con una población de unos 8, 000,000 de personas.  Conocido como la Confederación Suiza, fue así establecido en el año 1291.  En su territorio se han creado algunas de las organizaciones más importantes del Mundo incluyendo la Cruz Roja.  Por decisión propia no es parte de la Unión Europea ni de la Comunidad Europea, lo cual según economistas y estudiosos, lo ha mantenido fuera de los problemas fiscales que plaga a dicha organización de países.  Suiza posee una de las economías capitalistas más estables y fuertes de todo el globo. Varias de las multinacionales más grandes e importantes tienen sus oficinas principales en dicho país.  Las industrias químicas, farmacéuticas, la fabricación de instrumentos de medición, armas y servicios financieros y el turismo moldean dicho modelo económico.  En resumen, un país interesantísimo desde el punto de vista político-económico, pero mi interés es uno ambiental.  

  Los lagos de Suiza son espectaculares. Foto: Javier Vélez Arocho

Los lagos de Suiza son espectaculares. Foto: Javier Vélez Arocho

Suiza se extiende sobre las laderas norte y sur de los Alpes y comprende una gran variedad de formas geográficas y climas en una limitada área física.  La parte sur del país es una montañosa y posee menos población que la parte norte, donde el terreno, en parte boscoso y en parte despejado, cuenta con la presencia de varios lagos espectaculares.  Por más de dos millones de años los glaciares que existen en su entorno fueron modificando su aspecto a lo que podemos observar hoy día. 


Posee los índices más altos de mejor

salud pública, ambiental y grandes cantidades

de fuentes de energía renovable.


Debido a su localización y condición geográfica, su medioambiente es uno bien delicado y, como todo país, ha experimentado el impacto de las actividades humanas.  Interesantemente, esta característica unida al interés de su gente por cuidar su ambiente, lo ha posicionado como número uno entre los de 132 países con mejor calidad ambiental.  Posee los índices más altos de mejor salud pública, ambiental y grandes cantidades de fuentes de energía renovable.

  Un "waste to energy" al lado de una vaquería. Foto Javier Vélez Arocho

Un "waste to energy" al lado de una vaquería. Foto Javier Vélez Arocho

Suiza es lo que se conoce como un país de primer orden, donde sus sistemas de transporte público, potabilización de agua, servicios al residente, manejo de desperdicios, y la conservación de los recursos naturales simplemente funcionan.  Durante los días que caminé, junto a mi esposa Pamy, por el territorio suizo no dejé de sorprenderme al ver que sencillamente otro país es posible


Aquí el reciclaje se toma en serio

así que prepárese a pagar $35.00 por

un paquete de 32 bolsas de basura.


Los suizos son mundialmente famosos por lo obsesivos que son respecto al tiempo.  Estar tarde es una ofensa y estar a tiempo es un pasatiempo nacional.  Nuestra broma diaria fue ver si el tren se retrasaba y el sistema nos hacía quedar mal.  Para movernos por algunos días planificamos además alquilar un vehículo de motor.  Cuál fue mi sorpresa al conocer que los suizos apagan los motores de sus autos si esperan en una luz de tránsito o si esperan mucho tiempo, todo por no contaminar el aire; fascinante.  El manejo de sus desperdicios sólidos es motivo de orgullo.  Aquí el reciclaje se toma en serio así que prepárese a pagar $35.00 por un paquete de 32 bolsas de basura.  Los vecinos están llamados a separar para reciclaje, compostaje y tratamiento térmico.  Aquí, la basura no se entierra.

  Un parque para niños, varios restaurantes y detrás un "waste to energy". Foto Javier Vélez Arocho

Un parque para niños, varios restaurantes y detrás un "waste to energy". Foto Javier Vélez Arocho


Luego de estos días en Suiza,

entendí que otro país es posible.


Según nos adentramos en el territorio entendimos que el mantener la calidad del agua superficial es una prioridad para el país y sus ciudadanos.  En todos los pueblos que nos detuvimos utilizamos las fuentes públicas, las cuales son comunes y son utilizadas como abasto de agua y no tanto como ornamento.  No hubo necesidad de comprar botellas de agua, el agua de pozos o manantiales es sencillamente limpia.  Los alimentos están categorizados por lo saludable y, por esto, según aumenta su calidad, así mismo el precio que pagará por ellos.  Los residentes son conscientes de esto y compran lo mejor para los niños que están en crecimiento. Hay un sentido estricto de lo que es el bien común y no solamente el de los individuos.  Hay respeto hasta para las cosas sencillas, como no llevar basura a las áreas comunes después de las siete de la noche para evitar ruidos innecesarios. 

Luego de estos días en Suiza, viendo otros seres humanos iguales a nosotros entendí que otro país es posible.  Puerto Rico tiene los recursos económicos, intelectuales, tecnológicos y naturales necesarios para tener el País que todos queremos o que buscamos al comprar un pasaje de ida.  Sin embargo, necesitamos enfocarnos y enrollarnos las mangas para trabajarlo.  Sé que Puerto Rico puede ser el país que queremos...