Cuando lo exótico es insólito

Por: Javier Vélez Arocho

El tener mascotas en nuestros hogares es una actividad humana que remonta a miles de años.  En todas las culturas se ha podido evidenciar, ya sea por dibujos o tradición oral, el deseo de mantener en cautiverio un ave, mamífero, reptil o insecto.  Las razones son variadas e incluyen desde lo vistoso del plumaje de un ave, los tonos de la piel de un animal hasta el supuesto poder que puede proveer el ser dueño de una especie en particular.  Si muchas son las razones para tenerlos, pocas son las que un dueño utiliza para abandonar el animal a su suerte en cualquier punto de la Isla.

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El problema de los animales exóticos en Puerto Rico es uno serio y real, con la presencia de reptiles, aves, insectos, anfibios o gatos grandes que aparecen a diario en nuestros campos y ciudades.  Durante mi permanencia en el Departamento de Recursos Naturales se llevó a cabo uno de los periodos de confiscaciones más grandes en la existencia de la agencia.  Los miembros del Cuerpo de Vigilantes estuvieron activos semanas tras semanas interviniendo con personas que adquirían animales en tiendas de mascotas o portales de internet.  De hecho, uno de estos portales en Puerto Rico y muy popular entre personas que quieren comprar todo tipo de artículo, ofrece una gran variedad de animales, muchos de ellos ilegales.  Este mercado ilícito es considerado por las agencias de inteligencia entre los primeros cinco del mundo por sus ganancias monetarias.  De hecho, en años recientes, agentes federales y estatales atraparon a dos puertorriqueños que se dedicaban a atrapar tarántulas y jicoteas para exportar a los Estados Unidos.  La presencia de exóticos en la Isla es más que las aves que vemos en las tiendas de mascotas, incluye también gatos grandes como leones, tigres, jaguares y panteras.

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Desde que comenzamos a realizar trabajos de campo en nuestra empresa hemos observado como siguen apareciendo en nuestros campos y ciudades animales que no son parte de nuestra fauna.  El problema con ello es que estas especies no tienen un depredador natural que mantenga el balance de la población, sin afectar las demás poblaciones de plantas y animales.  Así ha sido el caso de la conocida gallina de palo o iguana verde.  Este animal se volvió bien popular en los años noventa y muchos dueños que compraron el reptil, por su hermoso color y pequeño tamaño, terminaron liberándolos una vez vieron que crecían demasiado, que eran de apetito voraz y de actitud belicosa. El resultado ha sido una plaga de millones de estos animales que están distribuidos a través de toda la isla y cuyo impacto en la flora y fauna del lugar todavía falta por evaluar.


Quien piense que con virar la cara al otro lado

el problema se hace más pequeño se equivoca…


Otro ejemplo de esto ha sido la aparición de boas y pitones en el área de Mayagüez.  Si bien es cierto que esto no fue causado por la liberación de mascotas, y sí por un acto de vandalismo en el zoológico de dicho pueblo, la realidad es que se ha documentado la presencia de decenas de estos animales en nuestros campos.  Tuve la oportunidad de observar las jaulas llenas de culebras sacadas de las áreas verdes inmediatas al zoológico y puedo asegurar que los tamaños de estos animales le haría pensar a usted dos veces adentrarse a un campo; si no tiene consigo algún equipo para manejar un animal de más de ocho pies de largo y con fuerza para asfixiar un adulto.

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La presencia de los exóticos es uno más que un simple problema que sigue en incremento por los buenos recaudos económicos que provee y que invita a estas personas a arriesgarse para hacer negocios. Quien piense que con virar la cara al otro lado el problema se hace más pequeño se equivoca… solo mire como están infestados nuestros mangles y las costas de iguanas de palo.  Será cuestión de tiempo antes que una de estas especies ataque por defensa propia o por su carácter a una persona en Puerto Rico con los resultados no deseados.  Si bien es cierto que en parte es responsabilidad del gobierno su manejo, es también nuestra responsabilidad el no auspiciar la compra de los mismos y denunciar a aquellos que siguen en el trasiego de estas especies que no son de aquí y que no tienen espacio en nuestro archipiélago