¿Llueve o no llueve?

Por: Javier Vélez Arocho

El agua cubre alrededor del 71% de la superficie del Globo Terráqueo.  Además, el agua ayuda a mantener estable el clima terrestre y el que los contaminantes sean menos peligrosos para los seres vivos.  Interesantemente, el 97% por ciento del agua existente en la Tierra es salada y si miramos la composición de un ser humano cerca del 70% es agua. Las plantas y animales también tienen una estructura que ronda entre el 50 al 97% de agua.  En otras palabras, sin agua no podemos vivir.

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Sin embargo, la distribución de este líquido en el mundo no es uniforme.  De hecho, la repartición es muy dispar y provoca grandes problemas de abasto en muchos países.  Esta situación se agrava porque solo el .003% del agua llega a la superficie; ya sea a través de manantiales artesianos, quebradas, ríos o pozos.


En otras palabras, sin agua

no podemos vivir.


Durante los últimos treinta años hemos observado como el consumo de este recurso ha incrementado rápidamente.  Actividades como la irrigación aumentan el consumo, pero al estar expuesta a contaminantes, no se puede reusar como fuente de abasto agua.  Dicho problema se ha tratando de resolver con la creación de lagos artificiales, lo que ayuda a que parte del agua penetre los sistemas subterráneos al filtrarse al subsuelo manteniendo saludable los niveles de agua subterránea.

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Lo descrito anteriormente lo hemos experimentado en el archipiélago puertorriqueño por décadas.  En la costa sur de Puerto Rico, especialmente en los municipios de Juana Diaz, Santa Isabel, Salinas y Guayama, la intrusión salina por el exceso de extracción a los acuíferos ha causado que el gobierno de Puerto Rico tomara la decisión en el 2004 de establecer una veda a la extracción de agua por pozos.  Esta acción trajo consigo grandes retos a los constructores; ya que no se puede otorgar permisos para nuevas extracciones que provoquen aumentos en la concentración de sales en las aguas subterráneas.  Luego, en el año 2009 se obvió este paso tan significativo y eventualmente se levantó esa moratoria sin suficientes datos. Ahora en el 2015, nos encontramos con la misma situación que hace seis años. 


Si la naturaleza no nos da una mano,

tendremos nuevamente problemas de abasto

de agua en los meses del verano.


La sequía ha comenzado y da visos que la disponibilidad de agua dulce en el sur de Puerto Rico va a depender de cuánta lluvia caiga en los próximos meses.  Si la naturaleza no nos da una mano, tendremos nuevamente problemas de abasto de agua en los meses del verano.  Si la extracción de agua no se regula, es posible que se contaminen los pozos con agua de mar y una vez esto ocurre es poco probable que se puedan recuperar.

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Otras áreas de nuestro archipiélago reciben mayores cantidades de agua y no tienen los problemas de abasto que existen en el sur.  Los retos de manejo del recurso están más bien asociados a la infraestructura de distribución, la sedimentación de los abastos o la alteración y destrucción de las zonas de captación como el karso. 


Es vital proteger la zona del karso

porque habría aquí abastos de agua seguros

en caso de una emergencia global.


Si bien es cierto que la parte sur de Puerto Rico siempre tiene como reto obtener agua para sus necesidades de crecimiento, la parte norte de la Isla tiene abundancia del recurso.  El corredor que discurre entre Aguada a Loíza contiene el área de formación de piedra caliza conocida como el karso.  Este recurso natural es la cuenta de ahorro del agua de nuestro país.  De hecho, esta zona es responsable de sostener el Acuífero del Norte que produce más de ciento setenta millones de galones de agua al día para consumo humano e industrial. Constituido por sedimentos marinos, es la base para la existencia de extensos sistemas de cuevas, cavernas y sumideros.  Ahora bien, esta área no es solo importante para mantener el recurso natural más importante para el ser humano, sino que también es la fuente principal de abastos para agregados para la construcción. Es vital proteger la zona del karso porque habría aquí abastos de agua seguros en caso de una emergencia global.

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Las autoridades estatales y municipales tienen una gran responsabilidad en velar por el sabio uso y manejo de esta cuenta de ahorros de todos l@s puertorriqueñ@s.  Es primordial mantener una economía robusta, saludable y auto sustentable para así garantizar que nuestro país no se hunda más en la pobreza económica y además se destruya el medioambiente.


Este recurso natural es la cuenta de ahorro

del agua de nuestro país.


El Estudio del Karso llevado a cabo por el gobierno entre el 2005 al 2008 es una de esas herramientas necesarias para el sabio manejo del karso y a su vez de los abastos de agua de Puerto Rico.  Luego se preparó un Reglamento (6916) para establecer claramente las aéreas de protección y de extracción de materiales de la corteza terrestre.  Este reglamento todavía está en contención en los tribunales del País. Como ciudadanos, es valioso el permanecer atentos y ser partícipes de los procesos a los cuales llama el gobierno para evaluar herramientas de política pública como esta.  Debemos buscar maneras de insertarnos en la discusión y en la toma de decisiones proactivas.